(…) Pero mientras que uno ve la cabeza de una serpiente y el cuerpo de un macho cabrío, el otro ve los ojos de una araña que salen del vientre de un tiburón con piernas de cerdo, etc. Hemos de recordar que los antiguos no eran tan sofisticados como nosotros. No quiero decir que esto sea una ventaja para nosotros, solo se trata d una diferencia. La cuestión es que, a la hora de componer estas descripciones, ellos no tenían la riqueza de imágenes que teníamos nosotros. Y (éste es un punto importante) no hemos de olvidar que estas informaciones las hacían personas atemorizadas, incluso desquiciadas. El miedo instintivo es una fuerza poderosa, puede dejarnos clavados en el sitio, paralizarnos, o puede hacernos correr locamente contra un muro de ladrillo. Quiero decir que el miedo, tal como el amor y el odio, es una forma de enfermedad mental.
- ¿El amor es una forma de enfermedad mental?
- Por supuesto. ¿Cuántas veces ha hecho una locura solamente porque estaba enamorado?
Goward volvió a coger la pipa que había dejado en el cenicero de su escritorio. Mientras la llenaba con el tabaco que sacaba de una bolsa, prosiguió:
- Una vez más, no me malinterprete. No quiero decir que una enfermedad mental sea una cosa perjudicial en sí, solo es otro estado de la conciencia. La gente normal, saludable, activa, entra y sale de esos estados todo el tiempo. Siempre decimos que “Ningún amor es para siempre” como si fuera una gran tragedia. Amor, odio, miedo, nada de todo esto podría durar siempre. No es posible. Requieren demasiada energía. Son, los tres, meramente estados alterados de la conciencia, en los cuales entramos cuando necesitamos los recursos particulares que su punto de vista particular propone ante las cosas con que estamos tratando en ese momento de nuestra existencia.
- Hace usted que todo esto parezca sencillo, doctor.
- Es que realmente lo es, señor London – respondió Goward, mientras encendía la pipa. Todas las cosas de la vida son sencillas, siempre que uno consiga encontrar el punto de vista adecuado para considerarlas. Así pues - dijo, dándose una palmada en las rodillas, con la pipa sujetada con los dientes-, veamos si podemos encontrar un punto de vista adecuado para la situación en que nos hallamos, que le parece?
Bien…el siguiente es el comentario de un libro que estoy leyendo: se llama “Enemigos de la luz”, de C.J henderson. Igual es bueno…tiene los típicos matices de “Extraterrestres en la tierra” tan característicos de la ciencia ficción. Aun no lo termino pero intuyo que tendrá un final interesante. Además tiene pasajes con comentarios digamos algo…filosóficos que nos hacen pensar (al menos a mí) sobre nuestra propia vida.
- ¿Conocen la relación entre la luna y las enfermedades mentales? – respondió Coleman -. Por la luna se llama así a los lunáticos, ¿no es cierto?. La luna llena provoca locura. ¿Y saben por qué?
- Por la gravedad. Igual que las mareas, la gravedad de la luna puede afectar a nuestras cabezas y hacernos enloquecer. ¿Es así?
- Sí, en efecto. Pero no solo la luna posee gravedad. Todo tiene gravedad. Así es como funciona la astrología. En épocas diferentes del año y los días, la luna, los planetas y el sol están en posiciones diferentes… Diferentes ángulos y diferentes combinaciones de gravedad que desempeñan un papel en el niño aun no nacido, que deciden su futuro, modificando la humedad de su cerebro…
Bien… Este es otro pasaje del mismo libro. La verdad es que eso de la luna nunca se me había ocurrido pensarlo….pero la luna nos vuelve locos a todos ¿verdad?. La forma en la que nos inspira cuando estamos tristes es realmente….magnética..No?
Por otro lado, nunca he creído en la astrología pero me parece ALGO convincente esta pequeña teoría… sí…tal vez la gravedad modifique en algo la forma en cómo será el niño que va a nacer…pero jamás creo que modifique el futuro de éste. Yo creo que la forma en como sea va a modificar su futuro…no?
lunes, enero 10
lunes, diciembre 27
La mortalidad del cangrejo
El cangrejo: un animal que pasa sus días confinado en la playa. Para mí que es algo estúpido y no tiene otro fin que buscar alimento para sobrevivir. Ah!, y también reproducirse y dejar descendencia. Bueno…el cangrejo no es el tema de este escrito, así como ningún otro en especial; solo que tomaré distintos pensamientos que uno tiene durante el día y los juntaré aquí. Tal vez no tengan nada que ver uno con el otro y no modifiquen en nada la cultura general del lector. La verdad es que eso no me importa. Solo escribo, y al que le interese leer, que lea.
La navidad ha pasado recientemente sobre todos nosotros y fue tan rápida que disfruté más de los tiempos previos a ella que de ella misma en sí. Personalmente, estas fechas me dan asco. Todos los lugares se llenan de gente – más bien de bolsos y paquetes que parecen llevar gente – y de fatídicas ofertas que podemos pagar cómodamente en ochocientas cuotas mensuales. Los negocios contratan personal armado hasta los dientes para esta cruenta batalla de viejas gordas chocándose entre sí para ganar la “oferta de oro” y nadie piensa en otra cosa que no sea el gordo y masoquista viejo pascuero (siempre me he preguntado porqué no crean el santa claus latinoamericano: con un cómodo short, sandalias y alguna polera roja, para no desentonar).
Con motivo de tanta “fiesta” conversaba hace algunos días con mi amigo Emilio. Creo que él me pegó su repulsión hacia el Viejo pascuero y fue él mismo quien llevaba una polera roja algo sugerente. En fin, pensábamos en la posibilidad de que en un tranquilo sábado santiaguino alguien sacara un cuchillo y lo enterrara en algún cuello, o de qué se formaría si cruzábamos a mi guitarra acústica con mi nueva guitarra eléctrica. Es que acaso la magia de la navidad transformaría esa bella unión en una guitarra electroacústica? No... No creo que santa claus sea tan inteligente como para lograr eso. Si bien respeto su gran capacidad para repartir 1216123461011626154354515761…. Regalos en una noche, no me convenzo de que alguien sea tan estúpido como para andar con abrigo mientras caen los patos asados.
Creo que también criticábamos grandemente toda esa “mierda” que nos pegan nuestros hermanos norteamericanos. Afortunadamente (para mí), no poseo tendencia política, o tal vez es una mezcla tan grande de pensamientos que no cabe en una sola ideología. En fin, a pesar de eso, no me gusta heredar esa “rica” cultura del norte, de la cual solo me quedo con grasa pegada en las arterias gracias al bueno de MC Donalds (recinto en el cual estuve comiendo hoy en la mañana, y ayer, y anteayer…).Bueno, la contradicción es uno de mis grandes defectos…tal vez porque me encanta dar argumentos siendo que no los tengo. Pero en fin, así es la vida (como dicen por ahí) y no soy de esas personas que nacen con la capacidad ( o “don”, para algunos) de dar buenas explicaciones y argumentos. Yo soy de esas personas que solo observan y crean teorías tan absurdas que al final solo la gente como uno puede entenderlas. ¿Será porque creo que tengo alma de artista?...
Si es que terminaste este escrito, en realidad te compadezco, pues no hay alma tan masoquista como para este trabajo de leer cosas de gente loca.
La navidad ha pasado recientemente sobre todos nosotros y fue tan rápida que disfruté más de los tiempos previos a ella que de ella misma en sí. Personalmente, estas fechas me dan asco. Todos los lugares se llenan de gente – más bien de bolsos y paquetes que parecen llevar gente – y de fatídicas ofertas que podemos pagar cómodamente en ochocientas cuotas mensuales. Los negocios contratan personal armado hasta los dientes para esta cruenta batalla de viejas gordas chocándose entre sí para ganar la “oferta de oro” y nadie piensa en otra cosa que no sea el gordo y masoquista viejo pascuero (siempre me he preguntado porqué no crean el santa claus latinoamericano: con un cómodo short, sandalias y alguna polera roja, para no desentonar).
Con motivo de tanta “fiesta” conversaba hace algunos días con mi amigo Emilio. Creo que él me pegó su repulsión hacia el Viejo pascuero y fue él mismo quien llevaba una polera roja algo sugerente. En fin, pensábamos en la posibilidad de que en un tranquilo sábado santiaguino alguien sacara un cuchillo y lo enterrara en algún cuello, o de qué se formaría si cruzábamos a mi guitarra acústica con mi nueva guitarra eléctrica. Es que acaso la magia de la navidad transformaría esa bella unión en una guitarra electroacústica? No... No creo que santa claus sea tan inteligente como para lograr eso. Si bien respeto su gran capacidad para repartir 1216123461011626154354515761…. Regalos en una noche, no me convenzo de que alguien sea tan estúpido como para andar con abrigo mientras caen los patos asados.
Creo que también criticábamos grandemente toda esa “mierda” que nos pegan nuestros hermanos norteamericanos. Afortunadamente (para mí), no poseo tendencia política, o tal vez es una mezcla tan grande de pensamientos que no cabe en una sola ideología. En fin, a pesar de eso, no me gusta heredar esa “rica” cultura del norte, de la cual solo me quedo con grasa pegada en las arterias gracias al bueno de MC Donalds (recinto en el cual estuve comiendo hoy en la mañana, y ayer, y anteayer…).Bueno, la contradicción es uno de mis grandes defectos…tal vez porque me encanta dar argumentos siendo que no los tengo. Pero en fin, así es la vida (como dicen por ahí) y no soy de esas personas que nacen con la capacidad ( o “don”, para algunos) de dar buenas explicaciones y argumentos. Yo soy de esas personas que solo observan y crean teorías tan absurdas que al final solo la gente como uno puede entenderlas. ¿Será porque creo que tengo alma de artista?...
Si es que terminaste este escrito, en realidad te compadezco, pues no hay alma tan masoquista como para este trabajo de leer cosas de gente loca.
jueves, diciembre 23
Requiem Mozart
† El Réquiem de Mozart suena de fondo. Una mujer corre a través de un largo pasillo. Desesperación, soledad, tristeza....¿hay algún adjetivo que junte estas palabras?. Pues bien, su estado natural era una mezcla de aquellas. Buscaba algo, deseaba algo, tal vez. Ni ella misma lo tenía muy claro. Y al fin lo vio sumergido en otro mundo. estaba protegido por su cara de ángel y las cosas feas y tristes del mundo lo hacían sufrir. El cabello se derramaba sobre sus ojos inocentes y sus labios yacian intactos por la soledad. Ella intentó acercarse a él y abrazarlo pero una pared de vidrio totalmente transparente se interpuso en su camino. Así es como pegó la palma de su mano al vidrio y las lágrimas comenzaron a rodar por su piel. Finalmente las gotas llegaron al suelo y atacaron sus desnudos pies como ácido. Así murió lentamente, quemada por el dolor mientras él ni se percataba de su presencia. Al final quedó tirada en el suelo y justo cuando daba su último respiro, él levantó un poco su mirada. "Oh, pobre de ella" se limitó a decir y luego volvió a agacharse sobre su alma. Así todo regresó a la normalidad y el pequeño destello de amor que se había formado murió junto con la última nota del réquiem. †
viernes, diciembre 10
Belleza humana y las rosas
Podemos comparar la belleza humana con una rosa. Al comienzo es tan tímida que no se atreve a ser más que un botón... es tímida porque permanece junto al rosal sin que nadie la descubra; y sin embargo, tarde o temprano florece y se llena de color, llama la atención y es cortada. Se excibe, se regala como ofrenda de amor, tal vez se utiliza para llenar de vida uno que otro ambiente, y hasta se ocupa orgullosamente para alguna vanidad. Todo es así hasta que se seca. Entonces la botamos y suplantamos el ramillete por otro nuevo. ¿Que algo queda?, claro que queda, a lo más guardada en un libro con solo un esbozo de lo que fue su belleza real.
Sí; definitivamente lo único que queda al final es la primera impresión que nos causó su belleza. el resto es solo un ahogo desesperado por intentar conocer algo más.
Sí; definitivamente lo único que queda al final es la primera impresión que nos causó su belleza. el resto es solo un ahogo desesperado por intentar conocer algo más.
domingo, noviembre 28
Soledad
Lo que pido es tan simple que nadie me lo puede dar. Solo quiero un instante de soledad.
Tener la paz de saber que nadie vendrá a leer lo que escribo, que nadie va a interrumpir mis pensamientos -por muy tontos que sean- para traerme de vuelta a la cotideaneidad.
Si tuviera dinero compraría un mundo secreto, un castillo en ruinas y hasta un auto para buscar lugares solitarios. También podría hacerme de un revólver y matar a toda la humanidad, pero no es un método seguro; tal vez me falten balas.
Que incómoda es la gente, debes adaptarte a sus personalidades para ser feliz. Si no fuésemos "seres sociales" todo se arreglaría de manera simple. No habría neesidad de amar y de llorar. Al estar solos inventaríamos nuestros propios modos de ver la vida, incluso nuestros problemas para divertirnos; y no tendríamos que luchar con nadie por un rato de soledad.
¿Sabes qué es lo peor de todo?, que esto es imposible, porque tarde o temprano terminamos extrañanando a alguien; la humanidad es la peor droga para sí misma, y la más adictiva.
Tener la paz de saber que nadie vendrá a leer lo que escribo, que nadie va a interrumpir mis pensamientos -por muy tontos que sean- para traerme de vuelta a la cotideaneidad.
Si tuviera dinero compraría un mundo secreto, un castillo en ruinas y hasta un auto para buscar lugares solitarios. También podría hacerme de un revólver y matar a toda la humanidad, pero no es un método seguro; tal vez me falten balas.
Que incómoda es la gente, debes adaptarte a sus personalidades para ser feliz. Si no fuésemos "seres sociales" todo se arreglaría de manera simple. No habría neesidad de amar y de llorar. Al estar solos inventaríamos nuestros propios modos de ver la vida, incluso nuestros problemas para divertirnos; y no tendríamos que luchar con nadie por un rato de soledad.
¿Sabes qué es lo peor de todo?, que esto es imposible, porque tarde o temprano terminamos extrañanando a alguien; la humanidad es la peor droga para sí misma, y la más adictiva.
jueves, noviembre 25
Los introvertidos
"La columna" (por: Andrea Palet)
Revista Paula; Abril 2003, edición 879.
"...(Los introvertidos conformarían un 25% de la población mundial; pero, ¿Quién los habrá contado?) y Rauch detalla esta disposición del carácter con la misma pedantería con que describiría a una orquídea rara. pero, quitando la pedantería, aclara varias cosas. Primero, los introvertidos no desprecian a la humanidad como los misántropos. En verdad les gusta mucho la gente (pero ojalá de una en una) y no siempre son tímidos; les encanta conversar y relacionarse (solo que necesitan largas pausas de soledad entre medio, y sienten un invencible desánimo ante la charla insustancial - small talk - con desconocidos). Su reserva es una condición que no pueden evitar, no una opción, y, siquiendo con el símil vegetal, es como un problema de fotosíntesis: tienen poca energía para la vida en sociedad. Son el anverso de los extrovertidos, seres que aprecen nacidos con el celular incorpordo y que se esponjan, entibian, florecen en presencia de otros - que solo se explican a sí mismos en contacto con otros - y que, por lo tanto, no entienden que uno no responda con evasivas a su generpssa oferta de cháchara y compañía.
¿Quieren un ejemplo?. conozco a una persona que odia loa asados. hay algo en la temporalidad de los asados, en la idea de estar rondando por horas la maldita parrilla, siempre masculina, sin poder echarse en un sofá para mirar el dibujod e la alfombra, o ese cansancio terrible que produce el tener que hablar y escuchar durante un buen rato, y con hambre, que hacen que cualquier introvertido prefiera intoxicarse con galletas ante la sola mención de 'tirar una carnecita'. ¿es tan raro acaso?"
____________________________________________________________
Solo me queda dar algunas opiniones...
1º: creo que la introversión, si bien muchas veces no la podemos controlar, muchas veces se elige; y no siempre los introvertidos estamos con la mente perdida y el corazón volcado por "tener amigos"
2º: me gusta eso de las largas pausas de soledad..es tan cierto..
3º: me encanta lo de "small talks"..es tan cierto, nuevamente..
4º: sí..generalmente odio las reuniones sociales.
Revista Paula; Abril 2003, edición 879.
"...(Los introvertidos conformarían un 25% de la población mundial; pero, ¿Quién los habrá contado?) y Rauch detalla esta disposición del carácter con la misma pedantería con que describiría a una orquídea rara. pero, quitando la pedantería, aclara varias cosas. Primero, los introvertidos no desprecian a la humanidad como los misántropos. En verdad les gusta mucho la gente (pero ojalá de una en una) y no siempre son tímidos; les encanta conversar y relacionarse (solo que necesitan largas pausas de soledad entre medio, y sienten un invencible desánimo ante la charla insustancial - small talk - con desconocidos). Su reserva es una condición que no pueden evitar, no una opción, y, siquiendo con el símil vegetal, es como un problema de fotosíntesis: tienen poca energía para la vida en sociedad. Son el anverso de los extrovertidos, seres que aprecen nacidos con el celular incorpordo y que se esponjan, entibian, florecen en presencia de otros - que solo se explican a sí mismos en contacto con otros - y que, por lo tanto, no entienden que uno no responda con evasivas a su generpssa oferta de cháchara y compañía.
¿Quieren un ejemplo?. conozco a una persona que odia loa asados. hay algo en la temporalidad de los asados, en la idea de estar rondando por horas la maldita parrilla, siempre masculina, sin poder echarse en un sofá para mirar el dibujod e la alfombra, o ese cansancio terrible que produce el tener que hablar y escuchar durante un buen rato, y con hambre, que hacen que cualquier introvertido prefiera intoxicarse con galletas ante la sola mención de 'tirar una carnecita'. ¿es tan raro acaso?"
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Solo me queda dar algunas opiniones...
1º: creo que la introversión, si bien muchas veces no la podemos controlar, muchas veces se elige; y no siempre los introvertidos estamos con la mente perdida y el corazón volcado por "tener amigos"
2º: me gusta eso de las largas pausas de soledad..es tan cierto..
3º: me encanta lo de "small talks"..es tan cierto, nuevamente..
4º: sí..generalmente odio las reuniones sociales.
Cadáver
En el fondo hay muchos seres, especialmente en la actualidad, que viven sin vivir; viven sin alma.
Creo que si no estás dispuesto a morir al menos por alguna cosa que te apasione..estás ya muerto...vale la pena "vivir" así?, pero..no estás viviendo..
Creo que si no estás dispuesto a morir al menos por alguna cosa que te apasione..estás ya muerto...vale la pena "vivir" así?, pero..no estás viviendo..
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